SOBRE ARQUITECTURA E IDENTIDAD

Si me preguntaran con qué elementos arquitectónicos me identifico, los podría describir rápidamente con todo lujo de detalles, desde la estructura de las casas, el tipo de persianas, las baldosas, los picaportes, los colores, hasta las farolas o los bancos de  las plazas. Aunque ésta no sea una reflexión habitual y muchos ni siquiera hayan caído en la cuenta, el espacio que habitamos influye enormemente en la construcción de nuestra identidad. Vamos estableciendo con el entorno un vínculo invisible que opera en la creación de esa imagen que construimos de nosotros mismos. Quienes somos tiene que ver, en parte, con el espacio que habitamos.

 

Hace poco encontramos unas fotos de nuestra familia en diferentes lugares de Mar del Plata. Muchas de las imágenes se tomaron en sitios emblemáticos que todavía existen. Nos dimos cuenta de que el significado que tienen esos espacios para nosotros y el que tenían para nuestros antepasados, no era el mismo. La zona del casino, por ejemplo, fue durante muchos años el lugar de paseo, de encuentro, de celebración, donde los egresados se sacaban la foto. Actualmente apenas la pisamos , es tierra de turistas que posan junto al lobo de mar o de grupos aislados que van a bailar los domingos por la tarde. El uso social del espacio ha cambiado, también nuestra relación con él y, por tanto, lo que sentimos por él.
Estos cambios en la significación de los espacios forman parte de un proceso normal, fruto de las transformaciones a diferentes niveles (económico, social, cultural) que cada época trae consigo. Cuando conocí Mar del Plata me cautivó la forma en que se habitaba el espacio público: los parques llenos de gente haciendo todo tipo de actividades (¡y sentados en el césped!); cientos de personas practicando deporte a lo largo de la costanera; grupos de baile  o de música que quedan en lugares públicos para ensayar; los skaters;  los que hacen parkour;  fachadas y fachadas intervenidas con graffitis preciosos… Pero la tendencia en otras ciudades es transitar, casi exclusivamente, sitios de consumo, sin apenas vivir el entorno, algo que pasaba en los últimos años en mi lugar de origen.
Desconozco cuáles serán las consecuencias futuras de este viraje. Tal vez la construcción de la identidad de cada individuo se asiente más en marcas comerciales que en la historia de sus antepasados. Por eso es interesante el ejercicio de mirar a nuestro alrededor como si lo hiciéramos por primera vez, redescubriendo, respetando y cuidando los espacios que habitamos.
Un buen comienzo puede ser revisar las antiguas fotos de familia…
“A fin de cuentas, sólo conservamos lo que amamos. Sólo amamos lo que comprendemos. Sólo comprendemos lo que nos han enseñado” Baba Dioum
Cecilia Pallín
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